sábado, 1 de agosto de 2015

Ana Villanueva, gloria del karate dominicano.


El sacrificio que tiene que hacer un atleta para llegar a alcanzar la cima de su disciplina es magnificado en países como el nuestro, donde no existe una política definida acerca de cómo proteger a los atletas que dedican todo en sus vidas para representarnos en eventos deportivos internacionales. El que nunca lo ha hecho no imagina todo lo que cuesta llegar a ese punto culminante en la carrera deportiva. Ya uno no sabe si sentirse indignado o impotente al darse cuenta que una bicampeona panamericana de karate no ha conseguido que le entreguen el apartamento que ofrecieron para los medallistas panamericanos de hace cuatro años. Ahora ella revalidó el título, fue una de las únicas tres medallas de oro que obtuvo Dominicana en Toronto 2015, sin embargo, escuchar hablar a Ana pedir a las autoridades que le tomen en cuenta para otorgarle lo que ya le prometieron y no cumplieron… no es algo de lo cual sentirse orgulloso. Uno quisiera que ese tipo de cosas ya no sucedieran, que se respete a los jóvenes que hacen las cosas bien, para que sean ellos un estímulo viviente para los niños que vienen formándose en el deporte y enn otros ámbitos de la sociedad. Espero que Ana Villanueva obtenga el apartamento que merece, que ella compruebe que de verdad apreciamos el esfuerzo que ha dado a la patria. Si nos quejamos de todo lo malo… las cosas buenas ¿por qué no las premiamos?

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