jueves, 4 de junio de 2015

Dominicanos, sí. ¡Somos dominicanos!


Desde hace algunos años hemos visto surgir un grupito de dominicanos a quienes de repente les nació el fervoroso deseo de defender a los haitianos y enarbolar un discurso acusador contra todo aquel que exprese que los dominicanos no tenemos ni la capacidad ni la intención de echarnos en los hombros toda la miseria y atraso que ha caracterizado al pueblo haitiano a través de su historia. El pobre discurso que mantienen es el mismo: dicen que somos xenófobos todos los que nos negamos a aceptar que se fusionen en una sola las dos naciones; que somos racistas, aunque seamos de piel oscura, todos los que queremos impulsar el desarrollo de nuestra gente y nuestra nación sin tener que hacernos responsables de la desgracia en que vive Haití; dicen que tenemos prejuicios si insistimos en mantener nuestra soberanía y no ceder ante las pretensiones de las potencias y sus asalariados criollos de permitir que Haití desaparezca para que todos los que habitamos en esta isla seamos llamados dominicanos, sólo porque a ellos se les antoja. Esas y unas cuantas más ridiculeces son las que repiten incesantemente las bocinas prohaitianas que a diario cumplen su misión de intentar confundir a la ciudadanía y tildar de chicos malos a aquellos que se oponen a sus pretensiones. La mayoría de ese grupito está sacando beneficio económico de su repentino arrebato de amor hacia los haitianos; otros son personas que nunca en su vida han hecho ninguna cosa de importancia ni han podido sobresalir en ninguna forma y ven al río revuelto de la miseria haitiana como una buena oportunidad de darse a conocer e intentar sobresalir, llamando la atención a toda costa. Sí, la mayoría de ellos siempre ha estado en el anonimato y ni siquiera a la patria que les vio nacer han podido servir en lo más mínimo. Nunca han hecho una obra a favor de los dominicanos que viven en la pobreza, pero, ahora están dispuestos a morir por defender la miseria haitiana; nunca formaron ni siquiera un grupo comunitario en procura de educar a nuestro pueblo dominicano, pero, ahora hacen cualquier cosa por llamar la atención, hasta llegar al grado de insultar a sus compatriotas por querer defender su identidad nacional. Si quieren defender derechos ajenos inexistentes, porque es mentira que esos cientos de miles de haitianos hayan adquirido el derecho de ser dominicanos, eso no es más que una vil mentira, comiencen por respetar el derecho que tenemos los dominicanos a defender lo que es nuestro. Gracias a Dios hemos ayudado en gran manera al pueblo haitiano, en materia de salud hemos gastado miles de millones de pesos en darle atenciones médicas a los haitianos, pero, eso ellos, las bocinas prohaitianas, nunca lo recuerdan. Podemos seguir ayudando a los haitianos cada vez que esté a nuestro alcance hacerlo, pero, que se queden en su casa y la reconstruyan, que ayuden a su país a echar hacia adelante. Que si ellos dicen ser tan trabajadores, porque hasta en eso han pretendido denigrar a los dominicanos, que aprovechen y se vayan a trabajar para Haití y demuestren que sí, que en verdad son tan trabajadores que pueden hacer una gran nación con sus manos tal y como lo hemos estado haciendo los dominicanos. De paso que se lleven con ellos a todas esas bocinas escandalosas, que aquí no las necesitamos. No somos xenófobos por querer defender nuestro derecho a desarrollar nuestra nación sin tener que cargar con la miseria ajena. Somos dominicanos, eso es lo que somos.

  

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